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21 ene 2026

El Primer Reloj en el Espacio: La Historia Secreta de Poljot y los Cosmonautas Soviéticos

De Moscú a las Estrellas: Cómo la URSS Creó sus Propios Cronógrafos de Precisión

El 12 de abril de 1961, mientras Yuri Gagarin completaba la primera órbita humana alrededor de la Tierra, un pequeño reloj de 33 milímetros marcaba los 108 minutos más importantes de la historia espacial. No era suizo. Era soviético: un Sturmanskie producido por Poljot, la Primera Fábrica de Relojes de Moscú. Este artículo explora la fascinante historia de la relojería soviética, desde sus orígenes con maquinaria estadounidense comprada en 1929 hasta los legendarios cronógrafos que acompañaron a los cosmonautas en el espacio. Descubrirás por qué estos relojes, diseñados para resistir condiciones extremas, están experimentando un renacimiento entre coleccionistas occidentales que valoran su robustez, su historia y su honestidad mecánica. 108 Minutos que Cambiaron Todo

“Poyekhali!” — ¡Vamos!

Con esa única palabra, Yuri Gagarin despegó de Baikonur a las 9:07 de la mañana del 12 de abril de 1961. Durante los siguientes 108 minutos, mientras la cápsula Vostok 1 completaba una órbita alrededor de la Tierra a 27.400 kilómetros por hora, el cosmonauta soviético llevaba atado a su muñeca un instrumento que pocos fuera del programa espacial conocían: un reloj Sturmanskie de cuerda manual con calibre 43M y 17 rubíes.

No era un reloj lujoso. No tenía cristal de zafiro ni caja de oro. Era una herramienta: 33 milímetros de latón cromado, esfera negra con luminoso de radio, y una precisión de ±30 segundos al día. Suficiente para sincronizar maniobras donde cada segundo importaba.

Ese día, mientras Occidente celebraba sus relojes suizos de precisión cronométrica, la Unión Soviética demostró que sus fábricas podían producir instrumentos capaces de funcionar donde ningún humano había llegado antes.


De Ohio a Moscú: Los Orígenes Estadounidenses de la Relojería Soviética

La historia de Poljot no comienza en Suiza, como podría esperarse, sino en Canton, Ohio.

En 1929, con la Gran Depresión golpeando a la industria estadounidense, la empresa relojera Dueber-Hampden se declaró en quiebra. El gobierno soviético, bajo el Primer Plan Quinquenal de Stalin, vio una oportunidad: comprar maquinaria, equipos y documentación técnica para establecer una industria relojera nacional.

Veintiocho vagones de ferrocarril transportaron las prensas, tornos y herramientas desde Estados Unidos hasta Moscú. Veintitrés técnicos estadounidenses acompañaron el envío para entrenar a los trabajadores soviéticos. El 1 de octubre de 1930, la Primera Fábrica de Relojes de Estado produjo sus primeras 50 unidades.

Los primeros movimientos aún llevaban grabado “Dueber-Hampden, Canton, Ohio, USA”. Hoy, esos ejemplares son tesoros de coleccionista: máquinas que cuentan la historia de cómo la tecnología viaja sin pasaporte ideológico.


Poljot: El Vuelo Como Identidad

Durante tres décadas, la fábrica moscovita funcionó bajo diferentes nombres. Pero el 12 de abril de 1961 lo cambió todo.

Para celebrar el logro de Gagarin, la Primera Fábrica de Relojes de Moscú fue rebautizada como Poljot (Полёт), que significa literalmente “vuelo” en ruso. No fue una elección casual: el nombre encapsulaba todo lo que la URSS quería proyectar al mundo — innovación tecnológica, conquista del espacio, victoria en la carrera contra Occidente.

A partir de ese momento, Poljot se convirtió en la cara pública de la relojería soviética de calidad. Sus relojes equiparían a pilotos de la Fuerza Aérea, marineros de la Flota del Norte, y cosmonautas del programa espacial

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Sturmanskie vs. Poljot: La Confusión Que Persiste

Una pregunta recurrente entre coleccionistas: ¿Gagarin llevaba un Sturmanskie o un Poljot?

La respuesta requiere entender la diferencia:

  • Sturmanskie (Штурманские) es el nombre del modelo, derivado de “штурман” (navegante). Fue introducido en 1954 como reloj de emisión especial para pilotos de la Fuerza Aérea Soviética.
  • Poljot es el nombre de la marca y la fábrica que lo producía.

En otras palabras: Gagarin llevaba un Sturmanskie producido por Poljot. Es como decir que alguien lleva un Submariner producido por Rolex — el modelo y la marca son cosas distintas.

Especificaciones del Reloj de Gagarin:

CaracterísticaDetalleModeloSturmanskie Type 2Calibre43M (17 rubíes)Diámetro33 mmMaterialLatón cromadoCristalAcrílicoReserva de cuerda~34 horasFunción especialHack (parada del segundero)

El reloj original de Gagarin se conserva hoy en el Museo de la Cosmonáutica de Moscú, donde es una de las piezas más visitadas.


Strela: El Cronógrafo del Primer Paseo Espacial

Si el Sturmanskie fue el reloj del primer vuelo, el Strela (”Flecha”) fue el cronógrafo que acompañó a los cosmonautas cuando salieron de la cápsula.

El 18 de marzo de 1965, Alexei Leonov se convirtió en el primer ser humano en realizar un paseo espacial (EVA). Durante 12 minutos flotó en el vacío, conectado a la Voskhod 2 por un cable umbilical. En su muñeca: un cronógrafo Strela con calibre 3017.

Las condiciones eran brutales: temperaturas oscilando entre -150°C y +150°C, vacío absoluto, radiación cósmica. El Strela funcionó perfectamente.

¿Por qué? Los movimientos mecánicos no dependen de electrónica ni baterías. La energía almacenada en el muelle principal se libera a través de engranajes, y la gravedad es irrelevante para su funcionamiento. Con un caso hermético actuando como cápsula presurizada, el reloj mantuvo su atmósfera interna mientras Leonov flotaba en la nada.


El Calibre 3133: Tecnología Suiza con Alma Rusa

A mediados de los años 70, Poljot dio un salto tecnológico que definiría su legado.

La empresa suiza Valjoux estaba discontinuando su calibre 7734, reemplazándolo por el nuevo automático 7750. En lugar de desechar la maquinaria, vendieron las herramientas de producción a la URSS.

Poljot tomó esos planos y creó su propio movimiento: el calibre 3133, introducido en 1974. Las mejoras sobre el original suizo fueron significativas:

CaracterísticaValjoux 7734Poljot 3133Rubíes1723Frecuencia18.000 vph21.600 vphAnti-choqueIncabloc (estándar)Sistema soviético propioEngranajes cronográficosBronce/plásticoTodos en rubíes

El 3133 equiparía los legendarios cronógrafos Okean para la Marina Soviética, modelos que nunca se vendieron al público y que hoy alcanzan precios de €1.000-2.000 en el mercado de coleccionismo.


Por Qué Eran Tan Robustos

Los relojes soviéticos no se diseñaban para vitrinas. Se diseñaban para sobrevivir.

La filosofía era radicalmente distinta a la relojería suiza de lujo:

  1. Tolerancias generosas: Puentes y platinas más gruesos, sacrificando delgadez por resistencia a golpes.
  2. Pruebas extremas: Cada reloj pasaba 10 días de cronometraje a tres temperaturas diferentes (0°C, 20°C, 40°C).
  3. Lubricantes especiales: Diseñados para funcionar en el frío ártico o el calor del desierto.
  4. Sin compromiso estético: La belleza era secundaria; la función, primaria.

El resultado: relojes que, 50 o 60 años después, siguen funcionando con mantenimiento mínimo. En foros de coleccionismo es común encontrar testimonios de Sturmanskies heredados de abuelos que nunca dejaron de dar la hora.


La Elegancia de lo Esencial

Hay algo profundamente honesto en un reloj soviético.

No pretende ser lo que no es. No lleva diamantes engastados ni metales preciosos. No tiene complicaciones innecesarias ni marketing de lujo detrás. Es una máquina diseñada para funcionar en las condiciones más extremas imaginables — y cumplió esa promesa mientras los cosmonautas flotaban sobre nuestras cabezas.

En una época donde los relojes se han convertido en símbolos de estatus más que en instrumentos de precisión, hay algo refrescante en volver a las fuentes. En valorar un objeto por lo que hace, no por lo que representa socialmente.

El Sturmanskie de Gagarin no era elegante en el sentido convencional. Pero había elegancia en su simplicidad, en su robustez, en su capacidad de seguir funcionando cuando todo lo demás habría fallado.

Esa es la elegancia que buscamos rescatar en KLASSE: la de los objetos con propósito, con historia, con alma.

Los 108 minutos de Gagarin terminaron hace más de seis décadas. El reloj que los marcó sigue latiendo.

No vendemos relojes. Cuidamos piezas que merecen seguir contándose.

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